UN CONCEPTO DE SALUD

La Detoxificación  tiene como objetivo optimizar el funcionamiento de nuestras células para así restaurar el equilibrio del organismo.

Desequilibrado por el entorno, las condiciones de vida y unos hábitos alimentarios incorrectos.

Tanto los maestros históricos de terapias higienistas, como las teorías de médicos y terapeutas contemporáneos de contrastado pretigio, definen la enfermedad como :

 

  1. Un esfuerzo de la naturaleza por recuperar el equilibrio de la vida.
  2. En ese estado de búsqueda del equilibrio, el organismo trata con todos los medios de que dispone de evacuar la materia morbífica.
  3. La enfermedad no viene del exterior, no hay que culpar inexorablemente a un agente extraño de cada patología, sino que es el resultado de desviarse en mayor o menor medida de los hábitos que promueven la vida y acercarse a los que la deterioran.
  4. La enfermedad no debe ser suprimida, cortada o abortada sino encauzada y ayudada a estimular las reacciones de defensa, facilitando el trabajo a las vías de eliminación (los emuntorios)

¿ Cómo puede ser, con los importantes progresos realizados en numerosas ciencias, que seamos incapaces de solucionar el mecanismo de tantas enfermedades? una respuesta probable es la siguiente:

 

La creciente complejidad de la medicina ha llevado a la mayor parte de clínicos e investigadores de alto nivel a una especialización cada vez más estrecha. Por tanto, solo conocen algunas facetas de un estado patológico, pero no todas. Esta visión parcial les impide llegar a una concepción global del problema.

 

El Dr. Eduardo Alfonso lo decía de esta otra forma : "La especialización en materia médica es un proceder poco científico, que solo consigue que el enfermo vaya rebotando de consulta en consulta de especialista, para que uno le cure el hígado, el otro las narices, el otro el pulmón, y a la postre ninguno le cure lo que él quiere que le curen: su organismo todo, y aún todo su ser".

INTESTINO, HÍGADO Y CEREBRO : LOS PROTAGONISTAS DE NUESTRA SALUD

Quienes hacemos medicina humana y global, medicina para y por la persona, comprendemos que "todas las partes" del enfermo deben ser valoradas y no podemos segmentarlo.

Sin embargo, es indiscutible que ciertos órganos desempeñan un papel tan crucial en la salud y están involucrados en tal cantidad de reacciones metabólicas, inmunológicas, endrocrinas y neurológicas, que merecen una atención especial.

En el Intestino encontramos la mayor cantidad de células de defensa de todo el organismo, especialmente en el colon derecho.

Igualmente en esta misma sección se encuentra ¡el 96% de la serotonina!, neurotransmisor fundamental.

 

Por lo que es una insensatez no querer ver la relación directa que existe entre el intestino, nuestro sistema inmune y nuestro cerebro.

 

Una alimentación desequilibrada, con exceso de proteína animal, abundancia de azúcares rápidos, falta de fibra, rica en alquitranes policíclicos (tostados a altas temperaturas), no solo tendrá un efecto directo en el órgano, sino un efecto indirecto sobre el resto del organismo.

 

El Hígado, sino fuera por su complejo y extraordinario trabajo (filtra litro y medio de sangre por minuto) la vida sería incompatible con la cada día más extensa lista de tóxicos y toxinas con los que entramos en contacto.

 

El hígado es probablemente el órgano que ha salido más perjudicado por el estilo de vida actual.

La descomunal agresión de tóxinas y venenos a los que estamos expuestos diariamente son causa principal de la elevada proliferación del cáncer y patologías degenerativas.

 

La Dra.Kousmine afirmó que en muchos casos un tumor maligno es como "un segundo hígado", es decir, cuando el hígado llega a su climax de saturación y envenenamiento, comienza a almacenar detritus, tóxicos, células alteradas, etc, en otro lugar, provocando finalmente la aparición de un tumor.

 

Estas explicaciones nos dan argumentos de peso para entender porque debemos realizar curas periódicas de detoxificación de nuestro organismo.

El modo de vida actual conlleva esta necesidad, que lamentablemente la medicina convencional, basada en el concepto "una enfermedad = un fármaco" o "una enfermedad = un protocolo", no considera relevante.

 

Sin embargo, la cruda realidad basada en datos cuantificables y hechos contrastables indica que los metales pesados (plomo, mercurio, cadmio, aluminio..), los productos químicos tóxicos (disolventes, pesticidas, aditivos alimentarios, polimedicación), los residuos bacterianos y alimentarios (endotoxinas, exotoxinas,aminasas diversas, etc.) y los productos de desecho de una alimentación demasiado alta en proteína animal (amoníaco, urea, etc) sobrecargan nuestros emuntorios especialmente los órganos vitales antes comentados como intestino e hígado.